Túnez en cuatro días

Estampa típica de Túnez

Túnez no es un país demasiado extenso, pero son tantos sus atractivos y sus fuertes contrastes que con cuatro días vas un poco justo para descubrir todas sus maravillas: antiguas ciudades púnicas y romanas, medinas fascinantes, magníficas playas o paisajes desérticos salpicados de ciudades y sorprendentes oasis.

Un itinerario de cuatro días, que incluya un poco de todo y que te permita hacerte una idea general, podría ser el siguiente:

Día 1:

Túnez capital. Visita indispensable para un primer acercamiento con el Túnez de hoy y de ayer. Puedes dedicar la mañana a sumergirte en el mundo de la medina e iniciar así un viaje fascinante. Recorre las calles laberínticas con sus pasajes cubiertos, mientras descubres algunos de los monumentos más importantes que guarda tras muralla: la Gran Mezquita Az Zitouna, la Mezquita de Youssef Dey, el Mausoleo Tourbet el Bey o el Palacio Dar Ben Abdallah, donde se encuentra el interesante Museo de Arte y Tradiciones Populares. Empápate del colorido y de los aromas de los distintos zocos que forman la medina y comienza a iniciarte en el arte del regateo, fundamental durante tu estancia en Túnez.

Reserva la tarde para volver al siglo XXI y descubrir la zona moderna de la capital tunecina, la Nouvelle Ville. La avenida Habib Bourguiba es la arteria principal, perfecta para recorrerla en un paseo hasta llegar a la Plaza de la Independencia. Dos paradas resultan de especial interés: el Teatro Municipal y la espléndida Catedral de  San Vicente de Paúl.

Acércate también al Museo del Bardo (está a 4 km del centro y podrás llegar muy fácilmente en taxi o metro ligero). Su colección de mosaicos merece la pena.

Para terminar la jornada nada mejor que disfrutar de una cena, saboreando las especialidades tunecinas en uno de los restaurante - palacio de la medina.

Día 2:

Hammamet - Sousse - Monastir

Una de las posibilidades más atractivas para iniciar el recorrido por el país, dirigiéndote hacia el sur, es acercarte a una de las zonas costeras más turísticas que salpican el Golfo de Hammamet. Así podrás combinar las visitas culturales con la posibilidad de un baño en alguna de las playas de aguas turquesas que forman el golfo.

Hammamet. Esta primera localidad se encuentra a poco más de 60 kilómetros de Túnez, por lo que llegarás fácilmente en tu propio vehículo o transporte público. Es una ciudad muy animada en la que debes visitar su parte antigua con la medina y la antigua fortaleza (Kasbah) como principales puntos de interés. Aprovecha para relajarte paseando por su paseo marítimo y por el antiguo puerto. También puedes tomar un autobús y acercarte a Yasmina Hammamet para conocer la parte más moderna y sus magníficos complejos hoteleros, bares y restaurantes donde poder hacer un descanso.

Realizando otro corto trayecto (63 kilómetros) llegarás a Sousse, ciudad con mucho encanto y atractivos, empezando por su casco antiguo (una de las medinas más bonitas e interesantes de Túnez) y terminando por su agradable paseo marítimo. Sube además, a la zona alta y visita el ribat (fortaleza monasterio) para contemplar las hermosas vistas de la ciudad con el Mediterráneo como telón de fondo.

Para completar la jornada, tendrás que llegar hasta Monastir ( a sólo 25 kilómetros al sur de Sousse). Además de su interesante zona antigua y su bonito puerto deportivo (Cap Marina), aquí se encuentra uno de los monumentos más importantes para los tunecinos, el Mausoleo de Habib Bourguiba, héroe de la independencia de Túnez y primer presidente del país.

Si te quedan fuerzas y quieres disfrutar de la noche, a escasos cinco kilómetros, en las magníficas playas de Skanes y Dkhile, tienes una de las zonas de marcha nocturna tunecina más importante.

Día 3:

Kairouan - El Djem - Sfax

Después de descubrir el Túnez costero, puedes dirigirte hacia el interior para ver otra cara de esta país fascinante.

A unos 70 kilómetros de Monastir se encuentra la ciudad santa de Kairouan, de visita imprescindible. Acércate a la imponente Gran Mezquita y, mientras recorres sus típicas y tranquilas calles, tendrás oportunidad de conocer otros interesantes monumentos, entre los que hay que destacar la llamada Mezquita de las Tres puertas y la conocida como Mezquita del Barbero, donde descansan los restos de Abou Dhama, compañero de Mahoma que según se dice conservaba celosamente tres pelos del profeta aquí conservados.

El siguiente destino es la ciudad de Sfax pero antes te espera una de las maravillas de Túnez, el coliseo de  El Djem. La magnífica obra arquitectónica, del siglo III, resulta imponente sobresaliendo en medio de la nada.

Desde aquí puedes dirigirte a Sfax, ya en el Golfo de Gabes. Ciudad portuaria e industrial con una agradable zona moderna y una de las medinas más auténticas de Túnez. Es menos turística que otras localidades, tal vez ahí resida su encanto. Son de interés su Gran Mezquita, el Palacio Dar Jallouli y su animado puerto de Skira.

Día 4:

Sfax - Matmata - Douz

No puedes dejar Túnez sin haber hecho al menos una pequeña incursión en el desierto.  Te proponemos llegar desde Sfax a Douz, la puerta del desierto. El trayecto requiere madrugar, ya que, la distancia entre ambas localidades es de algo más de 250 kilómetros. Durante el trayecto te darás cuenta de cómo el paisaje se vuelve cada vez más árido a medida que te acercas al gran sur tunecino (puerta del Sáhara). A mitad de camino (a unos 170 kilómetros) puedes hacer una interesante parada para visitar el pueblo troglodita de Matmata y sorprenderte con las "cinematográficas" casas subterráneas. Continuando el recorrido, llegarás a Douz, último oasis, antigua parada de las tribus nómadas antes de adentrarse en la aventura del desierto.

Para regresar a Túnez capital o iniciar tu viaje de regreso, el aeropuerto internacional de Tozeur - Nefta se encuentra a 120 kilómetros de Douz.