Safari por el desierto de Tozeur

Oasis en Tozeur - Túnez

Si dispones del tiempo suficiente, no puedes visitar Túnez y perderte el fascinante espectáculo que supone descubrir la belleza que encierra el desierto. Dunas doradas, llanuras rocosas como de otro planeta, pequeños rincones donde surge el agua y la vida, un silencio imperturbable y un cielo estrellado como nunca habrás visto.

Tozeur, "capital" del desierto,es el punto de partida para descubrir estas maravillas. El aeropuerto  Tozeur - Nefta (a escasos 4 kilómetros) permite llegar fácilmente a la ciudad (dependiendo de tu tiempo, ambién puedes hacerlo por carretera) y desde aquí, podrás elegir el safari que más se adapte a tus preferencias, desde una pequeña excursión de un día hasta la posibilidad de pasar varias noches en el desierto descansando en alguno de los hoteles cercanos a los oasis o en los tradicionales campamentos de jaimas (toda una experiencia). Los medios de transporte también son muy variables (dromedario, quads, moto...) aunque lo más recomendable es adentrarte en el desierto en un vehículo 4x4. Sobre los precios, estos oscilan de una agencia a otra y dependen principalmente de si contratas, o no, conductor - guía y del tipo de alojamiento. Para que te hagas una idea, un coche 4x4 (para cuatro personas con conductor) te puede costar entorno a los 80 dinares por día. Una excursión que incluya pasar la noche (con manutención), roda los 200 dinares por persona.

Las rutas también son variables y "personalizadas", pero sin duda, algunos de los lugares cercanos a Tozeur, que no puedes dejar de visitar son el espectacular lago  salado Chott el Djerid, con sus increíbles espejismos y los cercanos oasis de Douz, ciudad conocida como la puerta del desierto a unos 120 kilómetros, y la localidad y palmeral de Nefta (a unos 30 kilómetros).

Los paisajes del desierto de Tozeur esconden sorpresas inesperadas y agradables. Una buena opción es realizar una ruta que incluya algunos de los oasis de montaña. Entre parajes agrestes encontrarás localidades como Chebika o Tamerza que te harán olvidar que estás en el desierto. "Colgando" de las faldas de la cordillera del Atlas, Chebika es uno de esos rincones mágicos de Túnez. Su oasis en medio de la nada, donde el agua fluye a cada paso resulta inolvidable. Lo mismo te ocurrirá en Tamerza, sobre todo si tienes oportunidad de ver los magníficos cañones de Mides, un espectáculo de la naturaleza. Haz también una parada en alguno de los pueblos bereberes más alejados del turismo masivo que encontrarás en tu ruta como por ejemplo Zaafranel o Nouil.

Después de visitar Chebika y Tamerza aún te parecerá más sorprendente tu siguiente punto de destino. A escasos kilómetros, el paisaje cambia y comenzarás a ver las dunas del desierto de Oung El Djemel (escenario de películas como La amenaza fantasma o El paciente inglés). El paseo por las dunas te recordará que el Sáhara está cada vez más cerca.

Foto: www.sqfp.info